¿Cómo estás viendo la cosa? - Por: Simón García (20 - 8 - 2012)
¿Cómo estás viendo la cosa?
Por: Simón García
La pregunta del título
es una forma muy coloquial para solicitar la opinión a otros.
Cosa deriva del latín causa. Ese sentido originario pervive en el
vocabulario judicial, un lenguaje más atado al latín. Pero
comúnmente la interrogante inquiere sobre cómo está
transcurriendo un tema, un hecho o un suceso.
La cosa de nuestro título no es un objeto inanimado, sino algo
más peludo, vivo y sensible. La principal cosa de estos días es
la campaña electoral. Una competencia que determinará si continúa
se completa la implantación del modelo cubano de socialismo hasta
un punto de no retorno o se elige a un nuevo Presidente que sitúe
a Venezuela en las verdaderas condiciones y desafíos del siglo
XXI.
Las cosas no están viniendo favorables para la fanaticada
oficialista. Al contrario, trascurrida media campaña, proyecta la
impresión de un trastabilleo a punto de caída. Una baja que puede
resultar irreversible. Hay al menos doce puntos que desnudan su
debilidad:
1. Fracaso de su proyecto autoritario de sociedad. La estrategia
de aniquilar la propiedad privada y llenar este vacío con
importaciones mientras se esperan los resultados de las
incrustaciones de producción “socialista” es inviable.
2. Falta de gestión relevante en catorce años. La planilla de
resultados está en rojo, con datos tapariados y maquillados para
esconder que estamos a la cola de América Latina y en varios
aspectos somos una vergüenza.
3. Deterioro de su capacidad de ofertas creíbles. El gobierno se
endeuda para crear una falsa sensación de bienestar, pero la
población comprueba que recicla promesas, engaña con lo que
entrega y es superado por el agravamiento concurrente de varias
crisis.
4. Falta de espacio hyacia donde crecer. Su lenguaje de odio y su
práctica de segregación humilló, estigmatizó y convirtió en
refractaria a la mitad del país. Ahora que necesita votos en
sectores de esa mitad, no tiene cómo aparecer atractivo.
5. La hiperpresencia mediática, cadenas incluidas, está saturando
a la población y mostrando una obsesión personalista por el
poder. Ese martilleo diario de ofensas y descalificaciones puede
terminar machucándole…. un dedo.
6. Está viviendo una fase de continuo deterioro de su imagen,
volviéndose aburrido, cansón, banal. Repite su mismo número
porque ya es pasado, estancamiento, ineficacia.
7. No puede competir en igualdad de condiciones. Necesita poner
de su lado el ventajismo desenfrenado, ilegal e inmoral del
Estado para intentar compensar la pérdida de apoyo que ha venido
acumulando en los últimos procesos.
8. Un análisis comparativo de los eventos de campaña muestran que
el candidato oficialista bajó en intensidad, cobertura y
emotividad en cuanto a movilización y contacto directo con los
electores. Respecto a otros procesos y a Henrique Capriles.
9. La estrategia oficialista es defensiva porque perdió la calle
y la Agenda, ahora el candidato del gobierno es el que responde.
Su objetivo no declarado es amurallar su votación y evitar que se
produzca una corrida de votos.
10. La agresividad, el desespero y el control del candidato
oficialista aumenta frente a la presencia del candidato de la
unidad en sectores populares con alta influencia roja que lo
reciben con neutralidad o expectativa. Esta conexión para
consolidar la nueva mayoría está funcionando.
11. La población está venciendo el miedo oficialista. Está
tomando cuerpo un miedo mayor: lo que pasará con certeza si se le
dan seis años más a quien ya tiene catorce mandando.
12. Las encuestas, que usadas como propaganda si afectan la
motivación de los participantes, comienzan a retratar con más
exactitud lo que se ve y se siente.El candidato oficialista está
bajando. Un fenómeno que no es nuevo, aunque algunos se empeñen
en hacernos creer que gobierno no pierde elecciones.
No es necesario hablar de la fuga de votos en Monagas ni de las
complicaciones internas que está ocasionando el hecho de que el
presidente sustituya las primarias por su dedo. El país que viene
se está configurando hoy por encima de las etiquetas ideológicas
y las lealtades traicionadas por el gobierno. El candidato
oficialista tiene que aceptar que hay otro camino.
@garciasim