Venezolano Rómulo Pizzica completó
recorrido en bicicleta por los cinco
continentes
Caracas, 22 de Mayo (Prensa Rómulo
Pizzica). Antes de convertirse en un nómada sobre
dos ruedas, Rómulo Pizzica llevaba una vida normal, orfebre
de profesión con especialización en engaste (montaje de piedras
preciosas) en Italia y evaluador de diamantes.
Siempre estuvo ligado al deporte, su padre fue un ex-futbolista
italiano y la bicicleta estuvo siempre presente en su vida desde
muy joven, la pasión por los viajes largos le nace de una
travesía hecha aquí en Venezuela. Siendo también escalador y
montañista, se fue con un colega a escalar el Tepui Roraima, y se
llevaron las bicicletas, luego de la escalada fueron hasta la
población del Paují, unos 200 kilómetros que se convirtieron en
el comienzo de una pasión, en la chispa que inspiró futuros retos
cada vez más ambiciosos.
Después de ese viaje, empezó a gestarse en su inquieta mente un
proyecto, que le permitiese estar presente en los cinco
continentes con su eterna compañera de viajes, su bicicleta.
El desafío global del aventurero criollo empieza en Oceanía,
específicamente en Australia, el kilómetro "0" de la vuelta al
mundo, su gran reto personal. Aprovechando que le fue otorgado
una visa de trabajo por un año, no dudó en llevarse su bicicleta
pues sabía que Australia junto con Nueva Zelanda son dos de los
mejores lugares del planeta para recorrer sobre dos ruedas. Su
periplo australiano arrancaba en Brisbane en la soleada costa
este hasta la ciudad de Melbourne en el extremo sur, aquí toma un
ferri hasta la isla de Tasmania, la cual recorrió casi en su
totalidad, finalizando esta primera etapa en el centro del país
donde se encuentra con el Ayers Rock o Uluru en lengua aborigen,
el monolito de roca mas grande del planeta. Un total de 10.000
kilómetros llenos de aventura y el más desafiante recorrido que
había vivido hasta ese momento.
Después de un año y terminada su visa vuelve a Europa por
motivos de trabajo, aprovechando la oportunidad para planificar
una nueva travesía, siempre con la intención de continuar
pedaleando. “Europa es el lugar perfecto para cualquier viajero
no solo en bicicleta, el buen estado y la gran variedad de
rutas, la seguridad, un sin fin de opciones para alojamiento y la
facilidad para encontrar alimentos y agua lo hacen único” nos
comenta Rómulo. Aunque todo el recorrido que efectuó no fue
continuo, pudo conocer gran parte del viejo continente
rodando por toda Grecia, Italia (incluidas las islas de
Sicilia y Cerdeña), Croacia, Bulgaria, Eslovaquia, Austria,
Suiza, Alemania, Holanda, todo el sur de Francia, la isla de
Córcega, incluyendo una vuelta a España y Portugal. En total
fueron unos 6.000 kilómetros y definitivamente una de sus mejores
experiencias de viaje, según nos relató. Adicionalmente también
pudo escalar y hacer montaña en los Alpes y los Pirineos,
hobbies que constituyen sus otras pasiones. Gracias al hecho de
poseer pasaporte de la comunidad europea, esto le permitió
trabajar en varios países sin ningún problema y así poder
financiar los viajes que comprendían esta etapa, siempre con las
ganas de volver y conocer más de este antiguo pero variado
continente.
Dos años estuvo en Europa trabajando, viajando en su
bicicleta y escalando cuando decidió que ya era hora de hacer un
viaje más largo y de mayor envergadura y reto, revisando la
literatura de grandes rutas se enamoró de la milenaria “Ruta de
la Seda” que une Europa con Asia. Esta vez era un poco distinto
pues contaba con patrocinantes, lo que le facilitó mucho el viaje
pues no debería parar el ningún país para trabajar. Salió desde
España rumbo a Italia donde tomó un ferri en la localidad de
Brindisi, al sur de la bota italiana y que lo llevó hasta Grecia,
en donde tomó camino a la vecina Turquía en donde pasó por la
antigua Estambul, ciudad enclavada entre dos continentes. Irán
cuna del imperio persa fue su próximo país visitado, mucho se
dice y poco se conoce de esta nación, quizás por la desconfianza
hacia su régimen de gobierno, pero nuestro compatriota siempre
fue bien tratado y muy bien acogido, una vez cruzado este país
debió decidir su destino hacia la India pues existen tres
opciones de ruta, una ir al norte por uno de los países que
integraban la ex Unión Soviética (Uzbekistán), la otra al sur y
entrar a Pakistán por Karachi y la tercera que fue la escogida,
era cruzar toda Afganistán; en ese momento ocupada por diversos
países occidentales que participaron en la lucha para expulsar a
los talibanes del poder; el país estaba literalmente devastado
por 30 años de diversas guerras y la seguridad prácticamente no
existía, pero gracias al carisma de este intrépido viajero
siempre se sintió muy seguro gracias a la gente y también a los
militares que ahí estaban destacados en misión de paz,
completado el tramo afgano entra a Pakistán y finalmente luego de
7 meses y 9.000 kilómetros llega a Nueva Delhi, capital de la
India, donde concluía su desafío asiático.
Aunque le hubiese gustado “rodar” aún más en la enigmática
India, un accidente lo obligó a volver urgentemente a Europa,
percance del cual le costó un año completo recuperarse antes de
volver a montarse en su amada bicicleta. Luego de reponerse
volvió a España donde trabajó un verano completo con la finalidad
de recabar fondos para su próxima aventura. Esta vez sería
hacia el continente negro, su meta era cruzar todo el desierto
del Sahara de norte a sur. Tomó un ferri desde Barcelona para
ahorrar un poco de tiempo, -además ese tramo ya lo había
hecho en otra oportunidad-, llegó a Tánger en Marruecos y bajó al
sur hasta Marrakech para escalar el Jbel Tuobkal de 4.260 metros
en solitario, luego a las Gargantas del Todra y de ahí por la
costa atlántica hasta Mauritania, Senegal y finalmente Mali, su
destino final, donde visitó “La mano de Fátima” para escalarla.
Aquí pasó 3 semanas inolvidables y en su opinión uno de los
lugares de escalada mas exóticos. A principios de enero comenzaba
a hacer mucho calor y las temperaturas pueden alcanzar los 48
grados centígrados, comenzó su retorno hacia el norte para
completar 5.000 kilómetros y cinco meses de un viaje únicos, de
mucha aventura y calidez del pueblo subsahariano, auténticos
nómadas (con quienes se identifiqué mucho) y nativos de estas
tierras lejanas.
Con 30.000 kilómetros recorridos por 4 continentes solo le
faltaba viajar desde casa, por ello decidió volver a Venezuela y
hacer la travesía completa por Sudamérica, desde Caracas hasta
Ushuaia en la tierra del fuego en Argentina. Esta vez nuevamente
con varios patrocinantes, arrancó en dirección oeste hacia
Valencia, Tucacas y Coro, luego Maracaibo donde hizo un alto por
pocos días para cumplir con algunos compromisos publicitarios.
Retomó su viaje vía Maicao, ya en Colombia siguió por la costa
pasando por Barranquilla, Cartagena de Indias y de aquí franco
sur a Cali, Medellín y por ultimo la fronteriza Pasto donde entró
a Ecuador. Siempre estuvo viajando por la cordillera parando en
Lasso, donde escaló el volcán Cotopaxi de 5.896 metros nuevamente
en solitario. Continuando siempre al sur entró a Perú, cuna de la
civilización Inca. Recorrió gran parte de la costa norte y visitó
la cordillera blanca para un poco de escalada, bajó hasta Lima y
después Cuzco, para proseguir luego entre al altiplano y el lago
Titicaca, este fue uno de los parajes más interesantes de su
viaje, una vez en Bolivia paró en La Paz para escalar el Huaina
Potosí de 6.100 metros y por ultimo estuvo en el Salar de Uyuni
donde entra a Chile, el país donde estuvo más tiempo ya que tiene
casi 7.000 kilómetros de norte a sur, llegó hasta Punta Arenas
donde toma un barco para cruzar el estrecho de Magallanes y
desembarcar en la tierra del fuego, donde están los vientos más
fuertes del planeta. Luego de 10 meses y 12.000 kilómetros
llegaba a Ushuaia, donde emplea unos pocos días para visitarla,
para luego partir hacia el norte hasta Buenos Aires (punto donde
terminaba esta dura etapa), atravesando unos 3.000 kilómetros de
Pampa y viento.
Luego de recorrer más de 45.000 kilómetros y de rodar en
cinco continentes, Rómulo hará una “parada estratégica” en
Venezuela para descansar y afinar nuevos planes y proyectos que
tiene en mente, su inquieto espíritu aventurero nunca descansa.
Algunas de las expediciones efectuadas por Rómulo Pizzica
fueron hechas gracias al patrocinio de: Uaikinima (Representante
exclusivo de la marca Petzl en Venezuela), Gobike (Venta de
bicicletas y repuestos) La Cordada (Venta y alquiler de equipo de
montana y excursionismo), SSAI2021 (Servicios de seguridad aérea
internacional, Aeropuerto Internacional de Maiquetía), Alidorate
(Federacion ciclista en Modena, Italia).
Si deseas más información sobre Rómulo Pizzica puedes escribir a:
nomadbybike@gmail.com seguirlo a través del twitter:
@nomadaenbici o revisar su blog: www.nomadaenbici.wordpress.com